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AL-ÁNDALUS
Florentino Sánchez Martín


En el año 711, un pequeño ejército de musulmanes llegó desde el norte de África e invadió el reino visigodo.

Los musulmanes derrotaron a los visigodos en la batalla del río Guadalete y, en pocos años, conquistaron toda la Península y las islas Baleares.


Los musulmanes llamaron a este territorio al-Ándalus y establecieron su capital en Córdoba.


Al principio, al-Ándalus se organizó en un emirato, es decir, una provincia que dependía del califato de Damasco, en Asia.


Más tarde, en el año 756, Abderramán I se proclamó emir independiente y convirtió al-Ándalus en un emirato independiente.

En el siglo XX (929), Abderramán III fundó el califato de Córdoba, es decir, un territorio gobernado por un califa, que duró hasta 1.031. Los califas eran los jefes supremos y tomaban todas las decisiones políticas y religiosas.

Durante el califato Córdoba se convirtió en una de las ciudades más poderosas e importantes de la época. En ella vivían médicos, poetas, astrónomos, filósofos y músicos.


Durante el califato de Córdoba fueron frecuentes las guerras con los reinos cristianos del norte de España.

Los musulmanes introdujeron sus costumbres, sus leyes y su religión.
La religión de los musulmanes es el islam, su profeta Mahoma y su libro sagrado, el Corán. Su máxima autoridad era el califa.

En el año 1.031, el califato de Córdoba se dividió en pequeños reinos independientes, llamados reinos de taifas.
Estos reinos estaban enfrentados unos contra otros y los reyes cristianos aprovecharon su debilidad para extender sus fronteras hacia el sur.

Para frenar el avance cristiano nuevos grupos de musulmanes vinieron desde África y reunificaron los reinos de taifas. Primero llegaron los almorávides y, después, los almohades.

En el año 1212, un ejército compuesto por castellanos, navarros y aragoneses derrotó a las tropas musulmanas en la batalla de las Navas de Tolosa. Después de esta batalla los reyes de Castilla Fernando III y Alfonso X conquistaron casi todas Andalucía.

En el siglo XV, final de la Edad Media, sólo quedaba en la Península un territorio musulmán: el reino de Granada.


El reino de Granada destacó por la belleza de sus construcciones y por el gran desarrollo cultural.
Pero las luchas internas lo debilitaron y los Reyes Católicos lo conquistaron en 1.492.