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LA ORIENTACIÓN
Florentino Sánchez Martín


Los puntos cardinales son las direcciones que utilizamos para orientarnos. Son cuatro: norte (N), sur (S), este (E) y oeste (O).


Para poder orientarse en un lugar, hay que localizar al menos uno de los puntos cardinales. El Sol nos ayuda a saber dónde están, ya que siempre sale por el este y se oculta al anochecer por el oeste.

Si al amanecer extendemos la mano derecha hacia el Sol, estamos apuntando al este (E).
El oeste (O) es el punto cardinal que queda a la izquierda. Es el punto cardinal opuesto al este.


El norte (N) es el punto cardinal que está al frente.
El sur (S) es el punto cardinal que queda a la espalda. Es el punto cardinal opuesto al norte.


En general, las montañas tienen una ladera con más humedad que otra. Esta ladera se llama umbría y está al norte. Es la ladera con la vegetación más espesa. La ladera sur recibe más horas de sol y se llama solana.



En los troncos de los árboles, hacia el norte, hay más humedad que hacia el sur. Por eso, en el lado de los árboles orientado al norte suele crecer musgo.


En todas las excursiones tenemos que llevar, además de un mapa, algún aparato que nos ayude a localizar los puntos cardinales, como la brújula o el GPS.


La brújula es un aparato de forma circular. Parece un reloj, pero en lugar de números tiene las iniciales de cada uno de los puntos cardinales. Tiene una aguja que gira y señala el norte.


El GPS es un aparato electrónico que tiene un mapa en su pantalla. Indica en el mapa el lugar exacto donde nos encontramos. Esos datos los consigue gracias a la información que le llega desde los satélites artificiales que giran alrededor de nuestro planeta.